Daisy Garcia Montoya

Education Reporter

Los sábados por la mañana, reunidas en el espacio de Latinx Education Collaborative (LEC), un grupo de mujeres se reúne para compartir historias de seres queridos fallecidos entre lágrimas, risas y amor.

La experiencia de perder a un ser querido, especialmente a un hijo, engloba la dificultad y complejidad del proceso de duelo, que atraviesa muchas etapas y dura toda la vida.

Mientras las personas se esfuerzan por seguir viviendo su vida cotidiana con una ausencia presente, muchas se sienten perdidas sin saber por donde empezar o sin las herramientas que les ayude a procesar su duelo.

Notado una necesidad específica entre madres en la comunidad Latina con una falta de acceso a recursos en Español, el grupo de apoyo mutuo Por Siempre en Mi Corazón fue creado.

Liliana Rodriguez, la psicóloga que ayuda a moderar y guiar el grupo dice que su propia experiencia con el duelo de inmigrante la llevó a involucrarse con el grupo.

Rodriguez — una inmigrante de México — dice que cuando llegó a los Estados Unidos por la primera vez hace más de 20 años, se dio cuenta de que tenía síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) por el dolor que experimentó como persona que dejó atrás una vida para empezar una nueva como inmigrante. 

“Empecé a buscar un grupo de apoyo que ayudará a los inmigrantes; tenía la idea de que existiría uno. Como inmigrante, hay muchas pérdidas, como el idioma, el hogar y la familia. En mi caso fue más traumático ya que tenía una carrera allá y cuando llegué a Estados Unidos prácticamente no era nadie”, dijo Rodríguez.

Aunque no encontró un grupo de apoyo que satisficiera sus necesidades, comenzó ir a terapia y siguió aumentando su conocimiento en el tema obteniendo más credenciales, para poder aplicar lo aprendido y crear un grupo de apoyo para inmigrantes pasando por duelo dado al cambio de vida. 

Al intentar crear este grupo, lo que encontró fue la necesidad que tenían las madres de un espacio en el que pudieran hablar de sus emociones y explorar el duelo entre ellas. 

Rodríguez conoció a Emma Delgado, una madre que había perdido a su hijo, durante un periodo en el que la organización local sin fines de lucro Mattie Rhodes Center organizaba un grupo temporal de duelo. Delgado también observó la necesidad de tener un grupo permanente, y colaboró como una de las fundadoras de Para Siempre en Mi Corazón. 

Rodríguez empezó entonces a tomar cursos centrados específicamente en el duelo de las madres y ayuda como guía desde su creación hace dos años. Al ser un grupo de apoyo abierto, las participantes no están obligadas a asistir de forma continuada, muchas asisten de forma constante, mientras que otras van y vienen según se lo permite su proceso de duelo. 

“El grupo es prácticamente suyo, yo sólo ayudo a coordinarlo. Siempre tengo una lección preparada, pero siempre les pregunto cómo les gustaría dirigir la clase: un discurso abierto o si prefieren escuchar la lección, pero siempre depende de ellas y de cómo les gustaría dirigir la sesión”, dijo Rodríguez. 

Jazmín Marmolejo, madre de Víctor Marmolejo, compartió que el grupo de apoyo la ha ayudado a lo largo de su proceso de duelo proporcionándole las herramientas para seguir viviendo la vida cotidiana.

 

Marmolejo, que perdió a su hijo por una sobredosis de fentanilo en 2021 a la edad de 16 años, dijo que cuando su hijo acababa de fallecer, le dijo a la gente que había muerto de un ataque al corazón.

“Me sentí culpable por lo que le había pasado a mi hijo y por el hecho de que no noté ni vi ningúna señal de que consumiera fentanilo. En la cultura latina, existe la mentalidad de que guardas tus trapos sucios en casa y no pides ayuda”, dijo Marmolejo. “Sentí que me juzgaran por lo que le pasó a mi hijo, pero con la ayuda del grupo mi perspectiva cambió”. 

Después de la muerte de Víctor, Marmolejo dijo que pasó cinco meses en los que se aisló de todo el mundo mientras lloraba y lidiaba con sus emociones causadas por la pérdida. Cuando recibió una llamada de un consejero escolar que le informó de que su hijo menor estaba afrontando la pérdida con furia, decidió que había llegado el momento de buscar recursos para el duelo. 

Como participante del grupo de apoyo temporal del Centro Mattie Rhodes, pudo intercambiar números con otras mamás en duelo, que más tarde formarían parte del actual grupo Para Siempre en Mi Corazón. Recordando los primeros días del grupo, Marmolejo dijo que como no tenían un lugar específico designado para las sesiones, las madres ofrecían su casa como lugar de reunión -la suya lo fue durante año y medio-. 

“Es mi terapia y mi espacio seguro. Los sábados voy y lloro con mis amigas. Si quiero gritar, grito con mis amigas. Sé que no me juzgan y que podemos decirnos las mismas cosas una y otra vez, y nos abrazamos y nos apoyamos mutuamente. Los sábados me desahogo, a veces llego a casa cansada porque te cansas mental y emocionalmente, pero sé que los domingos es un nuevo día, aunque a veces estoy esperando que ya llegue el sábado para contar cómo me ha ido en la semana”, dice Marmolejo.

En relación con el componente cultural, Rodríguez y Marmolejo dicen que es importante que las familias latinas sepan que no están solas en su proceso de duelo, que está bien pedir ayuda y la importancia de cuidar la salud mental. 

En particular, tener el grupo de ayuda mutua en español ha facilitado que las madres se unan debido a la ausencia de la barrera del idioma y sabiendo que estarán rodeadas de otras personas que son de la misma cultura y ven y procesan la muerte de la misma manera.  

“El amor que siento por él me hace seguir adelante. El grupo no te quita el dolor, pero aprendes a vivir con él, se convierte  parte de ti. Aprendes a vivir de otra manera, a tomarte el día a día, a apreciar las pequeñas cosas que antes no apreciabas. Ves las cosas maravillosas, puedes ver una mariposa o un pájaro y ver lo bonito que hay en ello”, dijo Marmolejo. 

Como parte de su experiencia con la pérdida de su hijo Víctor, Marmolejo ha trabajado con la ciudad de Kansas City en su campaña “Unfinished Legacies”, que muestra las historias de las víctimas de sobredosis de fentanilo a la comunidad, devolviéndoles la vida a través del uso de inteligencia artificial (IA). 

La campaña fue en respuesta al aumento del 1000% de las muertes por fentanilo entre 2017 y 2021, según la página de la Ciudad sobre la campaña. 

“Fue difícil de hacer al principio, pero lo vi como una manera de que su legado continuará más allá de nuestras vidas y para ayudar a otros del fentanilo», dijo Marmolejo. La historia de Víctor puede encontrarse aquí: https://youtu.be/IDMINGSy_7U.

Rodriquez invita a los demás a buscar ayuda y a reconocer la importancia de la salud mental, ya que a veces el cuerpo puede hablar cuando la mente no lo hace y provocar más síntomas cuando se trata del duelo y otros problemas de salud mental. 

“Cuidar de uno mismo crea a su vez una sociedad más sana. Sigo recomendando a los participantes que busquen un terapeuta y más ayuda profesional, pero esto es un comienzo. Cuando una persona de una familia que sufre un duelo busca ayuda, cambia y ayuda a todos. Si tienes un duelo al que no te has enfrentado, podemos ayudarte”, dijo Rodríguez. 

Las madres que deseen obtener más información sobre el grupo de apoyo al duelo en español pueden hacerlo visitando su página de Facebook. El grupo está registrado como organización sin fines de lucro en Kansas y Missouri, lo que permite el acceso a más participantes. 

Las sesiones están abiertas y se realizan dos veces por semana, una de 4 a 6 p.m. los lunes en la Biblioteca Pública de Kansas City North-East Branch (6000 Wilson Ave.) y la otra de 10 a.m. a 12 p.m. los sábados en 2301 Lexington Ave.